Nuestros antepasados cordados ocupaban solamente un rincón en los ecosistemas más remotos del pasado. Los avatares de la evolución hicieron que finalmente el exoesqueleto resultara una limitación y los vertebrados conquistaron la Tierra.
El fósil no muestra signos de la existencia de ojos o mandíbulas, pero tiene 10 pares de patas articuladas. Los investigadores creen que estas patas tenían una superficie dura no muy diferente de las que recubren los miembros de crustáceos o insectos. Según los investigadores, esto sugiriere que los artrópodos desarrollaron miembros duros antes que cuerpos duros. Por tanto, este hallazgo, además de rellenar un huevo en el árbol evolutivo animal, da pistas sobre cómo deben de ser las limitaciones genéticas en los modelos evolutivos.
Se cree que esta criatura se alimentaba del plancton o del
detritus orgánico del fondo marino y la armadura de sus patas probablemente se desarrolló como protección frente a los primeros depredadores.
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